La Biodescodificación es el arte de acompañar a la persona a encontrar la emoción oculta, esencial (el resentir) asociada al síntoma que hay (la enfermedad) para descodificarla y así favorecer la curación mediante la liberación de la emoción que hay en el inconsciente y trascender dicha emoción transformándola. Enric Corbera

¿ PARA QUÉ MI BIOLOGÍA SE EXPRESA DE ESA MANERA?

Juana María Martínez Camacho

FORMACIÓN EN BIONEUROEMOCIÓN: Especialista en acompañamiento en Bioneuroemoción.

Diplomada:

CP-1 Bases de Biodescodificación por la aeBNE (Asociación Española de Bioneuroemoción)

CP-2 PNL (Programación Neurolinguistica) e Hipnosis Ericksoniana aplicadas a la Biodescodificación (Bioneuroemoción).

CP-3 Formaciones Específicas en Biodescodificación (Bioneuroemoción)

tel. 653-936-074

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Av. Sudamérica 7 (junto a Plaza Los Libertadores)

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domingo, 27 de septiembre de 2015

El doble – Transgeneracional



¿Qué significa ser doble?

El doble, dentro del árbol genealógico, es aquella persona o personas con las cuales existe una afinidad (muchas veces inconsciente) muy grande, y de la cual heredamos programas (vivencias, conflictos, enfermedades, conductas, etc.). Es por este motivo por el que muchas veces nos dirán “me recuerdas mucho a tu abuelo” o “es que eres igualito a tu tío” y cosas así.
Podemos ser doble de los que “duplican” o de los que “reparan” el programa. Por ejemplo: 
Imagina que eres doble de un abuelo que es alcohólico. Si eres doble de los que duplican el programa, ese programa te va a llevar a ser alcohólico o a tener algún tipo de adicción parecida. En cambio, si eres doble de los que reparan, es muy probable que no te guste nada el alcohol, y sobretodo no soportarás a la gente que bebe mucho. También podrías reparar siendo ayudante en alguna asociación de ayuda a los adictos, e incluso casándote con uno o una.

El inconsciente, a veces, tiene mucho sentido del humor y podemos vernos duplicando o reparando programas de maneras diversas y muy sutiles.

En ocasiones, la persona de la que soy doble tuvo un conflicto en vida que no solucionó, y yo puedo somatizar ese conflicto. 

Ejemplo: pongamos que eres doble de una tía que no pudo tener hijos, porque por el motivo que sea “se le pasó el arroz”, es decir, se le pasó el tiempo y no los tuvo. Ella vivió esto en silencio y sintiendo que el tiempo se le escapaba. Como tú eres doble de esa tía, podrías somatizar un problema de tiroides (la tiroides es un conflicto de tiempo “me falta tiempo, se me escapa el tiempo, etc.”).


¿Cómo se de quien soy doble en mi árbol?

Puedes ser doble por muchos motivos, los mas importantes son:

- Si te llamas igual que alguien de tu familia, automáticamente eres su doble. (En los nombres compuestos, puede ser que tengas el nombre exactamente igual, o que coincidas en uno de ellos. Ejemplo: Si te llamas María Jesús, y tu abuelo se llama Jesús, automáticamente eres su doble. También hay que tener en cuenta que si te llamas Pepe, y tienes una abuela que le dicen Finita y un tío que se llama José, dado que el nombre es el mismo, eres doble de ambos).

- Si tienes un parecido físico muy importante, eres doble. Todos en la familia podemos tener cierto parecido físico, pero cuando el parecido pasa a parecer una fotocopia, seguro que eres doble.

- Por las fechas de nacimiento, muerte y concepción.

Ser doble de alguien no es ni bueno ni malo, simplemente quiere decir que vamos a heredar sus programas. Heredamos muchas cosas positivas para nuestra experiencia de vida, y otras que pueden ser muy limitantes. 

Nuestra naturaleza es vivir en coherencia, en equilibrio y paz interior, si no vives de esta forma, es muy probable que estés duplicando o reparando algo. Es ahí cuando puedes recurrir al árbol transgeneracional y mirar arriba.

Recuerda que el árbol no se mira de arriba hacia abajo, pensando “¿qué me puede pasar?”, sino de abajo arriba… “¿qué me pasa?, y de ahí parto a buscar la lógica de mi árbol”.

El trabajo del árbol transgeneracional es perdonar, comprender lo que estaban viviendo y que todo son programas, la repeticion se da para solucionar esos conflictos..



sábado, 26 de septiembre de 2015

El Hiper-estres


Cuando estamos confrontados con un gran shock, que nos hace subir muy alto en el estrés, la biología se pone a buscar el suceso que fue el más chocante en todo nuestro pasado, toda nuestra memoria, e inmediatamente va a sacar una solución de supervivencia.

Es un poco como si el cerebro fuera un cajón de carpetas; las que se usan más a menudo son más gordas y están colocadas delante. Y cuando sucede un acontecimiento brusco y chocante, es como si una mano buscase en el cajón, muy rápidamente, la carpeta más voluminosa, más importante, la que sobresale, incluso si no está en absoluto adaptada al acontecimiento actual. En ese momento, en esa circunstancia, no sirve de nada, pero es un recuerdo de una antigua solución de supervivencia.
Para ilustrar este fenómeno, contaré la historia auténtica de este enfermero que trabajaba de noche en un hospital. Un deceso se produjo en su servicio. Puso el cuerpo en la cámara fría, y a la mañana siguiente, volviendo allí, encontró sentado el cadáver pidiéndole un desayuno y una manta porque tenía mucho frío. En un instante, el enfermero inició una ictericia.

Estudiantes en medicina habían querido gastar una broma a una de  sus compañeras. Habían puesto en su cama una pierna quitada a un cadáver, y disimulado un talky-walky en su cuarto para oír su grito en el momento en que se acostaría. Esperaron, pero no hubo ningún sonido en absoluto. A la mañana siguiente, cuando llegó a la universidad, sus cabellos se habían vuelto completamente blancos.

En un caso de hiperestrés, los dos acontecimientos (el antiguo y el actual) no están vinculados por una creencia idéntica o una emoción similar, sino únicamente por el nivel de estrés excesivamente elevado. Hay aquí una memoria vinculada al estado. El estrés, liberando la adrenalina y el cortisol, conecta la memoria de un recuerdo durante el cual la persona estaba en esta misma impregnación hormonal. Sale entonces la misma reacción que la que se había tenido antaño, incluso si hoy, el shock o lo experimentado no tienen nada que ver. Hay una reacción inmediata sin siquiera pasar por un experimentado de cólera, desvalorización o pérdida, etc.
Cada ser humano tiene un modo de reaccionar que le es preferencial.

Es exactamente la imagen del carro que corre en el camino, y cuyas ruedas ahondan siempre en el mismo lugar. En terapia, se intentará conocer este carril de nuestra fragilidad, ahí donde se cae más frecuentemente. Cuanto más se pasa por este carril, más inconscientes serán la creencia y lo experimentado. La persona ya no tiene consciencia siquiera de estar desvalorizada, enfadada u otra cosa. Reacciona inmediatamente. En la terapia, se buscará hacer subir a la consciencia lo que ha sido engramado en la memoria en un momento dado pero que ya no vuelve a la superficie. A veces encontramos mecanismos de defensa muy poderosos, porque nos acercamos entonces a alguna cosa muy dolorosa.

A partir del shock, la biología entra pues en el estrés, y esto para hallar una solución. Varios casos de figura se presentan:

1era. posibilidad.
En el ciclo ultradiano, cada 90 minutos, el individuo pasa por una fase de estrés (llamada ortosimpaticotonia o simpaticotonia) a una fase de relax (parasimpaticotonia o vagotonia). La fase de estrés dura aproximadamente 60 minutos y la fase de descanso, de relax, de recuperación, aproximadamente 30 minutos.

2da. Posibilidad.
El ciclo circadiano: Si los conflictos no pudieron resolverse en los 90 minutos, hay esta gran fase de relax y reparación que es el sueño, que debe permitirnos recuperarnos de todo el estrés de la jornada. Los sueños tienen por función, entre otros, clasificar, liquidar, incluso resolver los conflictos del día o de los días precedentes.

3ra. Posibilidad.
Nuestra biología no puede permitirse quedarse en un estrés duradero.
Si aún no se ha hallado solución, trabajará con economía, limitando este estrés, limitándolo a una parte del cuerpo solamente, del cerebro o del psiquismo. No es bueno para el resto del cuerpo que todos nuestros pensamientos estén obsesionados por un conflicto, que nuestro cerebro esté en “sobrevoltaje”, que dejemos de dormir y de digerir…
La solución entonces es hacer caer el estrés en la biología inconsciente, psiquismo, cerebro, cuerpo y energía. Al no haber sabido hallar una solución, esta gestión del estrés pasa al inconsciente, aunque solo fuera para poder comer, dormir, vivir. Sino, morimos.
Entonces, ya no hay más  que una pequeña parte del psiquismo, cerebro, cuerpo y energía interna que están en este estrés, la ortosimpaticotonia.

El inconsciente, es la suma de todos nuestros aprendizajes, incluidos los aprendizajes positivos. En su polaridad negativa, el inconsciente no es más que la suma de todas nuestras situaciones no acabadas, no liquidadas.
Físicamente y psicológicamente, guardamos. Ya no se habla de la cosa con palabras, no se expresa pero se imprime, porque no se ha encontrado solución, o porque no se puede hablar de ello.

En cualquier síntoma, hay lo que yo llamo una pantalla de humo.
Cuando alguien se presenta con un síntoma, el que sea, sabemos que en alguna parte, hay un rechazo, porque la cosa era demasiado dolorosa y que no había solución.
En terapia, llevamos a la persona ahí donde no quiere, no puede o no sabe ir: en su oscuridad, la famosa cámara negra que es el inconsciente.
Es primordial para el terapeuta y el paciente tener consciencia de este fenómeno, de esta realidad que se llama a veces, en psicoanálisis, fenómenos de resistencia, que son inconscientes, involuntarios, pero que se explican también de modo biológico.
Los conocimientos de la función biológica de cada órgano (lo que llamamos el desciframiento) de cada enfermedad, permite a la persona acceder a este dato inhibido, atravesar la pantalla de humo. Por ejemplo, frente a un problema tocando los pulmones, en seguida, gracias al desciframiento biológico, en la pista de un conflicto de miedo a la muerte.
Para problemas óseos, se sospechará inmediatamente una desvalorización, etc.
Con este desciframiento, es más fácil hacer que el paciente recobre los sucesos escondidos, fuentes de estrés:
-Una vez que la palabra de lo experimentado está pronunciada,
-Cuando se ha dado ejemplos de otros pacientes que tuvieron este mismo
experimentado.
-Contando metáforas, historias de animales.

Hay una autonomía de la emoción y de la creencia, detrás de la pantalla de humo. Pero el inconveniente es que con el paso de los años, esto ya no sirve de nada. Un comportamiento que en un momento fue vital para la supervivencia, puede volverse del todo inútil o incluso molesto algunos años más tarde.
Durante la guerra, una persona pudo establecer comportamientos de desconfianza y de sospecha en relación con todo el mundo, y esto puede haberle permitido sobrevivir. Pero 50 años más tarde, seguir desconfiando de todo el mundo puede ser un límite y un gran obstáculo. Se llama esto una paranoia.
La terapia consistirá de algún modo a enseñar al inconsciente que la guerra ha acabado. La persona sólo irá en sus problemas si sabe que puede salirse de ellos, que puede aportarles remedios.

El umbral sensible
Alguien puede estar con síntomas de fase de reparación, sin haberse dado cuenta el haber tenido síntomas  en conflicto activo, Esta noción de umbral sensible puede presentarse en varios casos de configuración:
1.      Alguien hace un conflicto pequeño, vive una pequeña contrariedad.
Si se queda en un nivel infra umbral sensible, no hay síntomas, la persona
no se da cuenta de nada. Pero cuando resuelve este conflicto, puede hacer una reparación muy brusca, aguda, con síntomas de curación muy sensibles, visibles, que pasan el umbral infra sensible.
2.      La persona hace un shock grave. Síntomas aparecen al cabo de algunos días, luego llega a una solución rápida, brusca, con síntomas importantes.
3.      La persona hace un shock fuerte, con síntomas importantes.
Resuelve muy progresivamente. Hace una curación infra umbral sensible, sin signos visibles, sensibles.
4.      La persona tiene un pequeño conflicto, con una pequeña solución progresiva. No se da cuenta de nada, no hay síntomas. Pero acaba de vivir un conflicto programador.
Puede ser útil también saber que gente puede estar en conflicto activo, o en solución, sin que haya síntomas.
5.      Pero si toman cortisona, una droga, o un producto muy excitante, pueden expresar una enfermedad que pasaba hasta entonces desapercibida.

El terapeuta, que es un detective, debe tener consciencia de esta realidad para saber en dónde está el paciente, ya que en terapia será necesario encontrar el conflicto, la fecha del shock, y la de su solución. Esta noción de umbral sensible permite también hacer comprender a los pacientes que pueden muy bien resolver su conflicto sin tener forzosamente síntomas de curación problemáticos.

El tiempo biológico
Un conflicto debe arreglarse en un tiempo más corto posible. En la naturaleza, hay que encontrar rápidamente una solución concreta. La enfermedad está aquí para darnos un plazo adicional de supervivencia. Si carecemos de alimento, el hígado puede empezar a almacenar lo poco que comemos de modo a conservar una reserva de energía para una futura búsqueda que nos permitirá encontrar una caza más importante. Si consumimos todo en seguida, por ejemplo si gastamos todo nuestro dinero, ya no tendremos con qué poner gasolina en el coche para ir hasta el INEM y buscar un empleo…
La función del nódulo en el hígado es pues la de hacer una reserva a la espera de hallar una solución, una fuente de alimento. Este nódulo es una oportunidad suplementaria, pero no significa que vaya a sustituir el alimento: será necesario hallar y encontrar el alimento, sino morimos de hambre.

Hay así un plazo, un límite. Si se sobrepasa este límite, o sea si no se acaba de resolver su conflicto, se muere, o bien nos enganchamos a una prótesis o una ortesis, que puede ser una medicina, una operación, todo lo que permite la medicina para prolongar la vida, la comodidad de vida.

                                                                                               C. Fleche


Lo biologico no es psicologico


  “Los conflictos biológicos son todos conflictos arcaicos que tocan a los humanos y animales de modo análogo. Antiguamente, considerábamos los problemas psicológicos como los únicos conflictos importantes. Era un error. Los fenómenos de caída biológica, de golpe, de curación, se producen de modo análogo en el humano como en el animal. El enunciado de la teoría de los conflictos tiene precisamente en cuenta el hecho que estos conflictos deban ser interanimalarios, comunes al reino animal y a los humanos.” Dr. Hamer.

  El universo es ilimitado. Lo biológico está limitado. Lo psicológico es ilimitado. Cuando contemplamos un paisaje inmenso, casi ilimitado, para hablar de él, empleamos palabras, palabras que están limitadas. La fotografía que tomamos es limitada a su marco y a cierto número de colores. Estamos obligados a amputar la experiencia.
  Todo lo que podemos vivir es ilimitado. Pero para ser conscienciado, este dato bruto pasa necesariamente por el filtro de nuestros cinco sentidos, que tienen sus límites químicos y físicos.
También tenemos límites culturales, que nos son transmitidos por la educación, y los límites cognitivos del cerebro que solo puede tratar un número limitado de datos a la vez, de aquí diversos procesos de distorsión (selección por ejemplo) de la información.

  No solo no percibimos más que una parte de la realidad, sino que pasamos nuestro tiempo a reconstruir esta realidad en función de nuestros filtros, que son primero orgánicos, sensoriales, biológicos, y en un segundo tiempo, psicológicos y culturales (afectividad, valores, creencias).

  Lo vivo, inmerso en un universo infinito e ilimitado, sólo está en referencia con experiencias que se inscriben en su casilla biológica. Los perros que no ven el color rojo y que son naturalmente présbitas, no pueden coger todos los matices de una puesta de sol o de un cuadro de Van Gogh.

  Tal suceso que vivimos, cualquier sea, entra en las casillas de nuestra realidad biológica, que están en cantidad limitada. Pero en nuestra mente se producen asociaciones entre los diferentes colores, los sonidos, los relieves, los volúmenes, las evocaciones… Los experimentados como los colores pueden sumarse, mezclarse, combinarse entre sí, y crear emociones en número ilimitado.
  Si me roban el coche azul, no existe en mi biología ninguna casilla correspondiente al coche azul robado. Sin embargo es una situación que provoca una emoción, que es vivida y experimentada, en referencia con una
realidad biológica.

  Del mismo modo que la bola de la ruleta en el casino ha de entrar en una casilla, del mismo modo tenemos un número de casillas limitado y fijo.   Para que el suceso pueda ser consciente, debe entrar en una casilla de nuestra realidad fundamental, que es biológica.
   Un suceso encuentra primero una casilla pre - existente de nuestra biología la cual, entonces, estimula una emoción particular, una zona del cerebro y un órgano.

  Un pez no puede tener miedo de ahogarse; un ser humano no puede tener un conflicto por no saber volar. Puede tener ganas de hacerlo, soñar, pero no hará conflicto sobre este tema.
  Por estas razones, decimos que nuestros conflictos son primero biológicos, que están vinculados a nuestra realidad biológica.
  Esto dicho, una vez inscritos en la biología, nuestros experimentados son como los colores de una paleta: pueden mezclarse entre sí para crear algo ilimitado, muy matizado y muy personal.
En nuestro interior, la emoción sutil, cambiante, es una nueva creación del mundo exterior: un mundo nuevo, único para cada ser humano, para cada instante y que finalmente es la suma, el “esparcimiento”, la mezcolanza de todos estos experimentados biológicos.

  Volvemos a crear un mundo que no tiene nada que ver con el mundo real, objetivo, exterior, pero que es nuestra visión del mundo, nuestro “mapa del mundo”, que tomamos a veces por el mundo exterior, cuando sólo es un mundo percibido.
  Debemos empezar con lo físico, lo biológico, para ir hacía lo psicológico, porque lo biológico, él, es anterior. Uno es, uno nace, en un real biológico, y a partir de ahí, adviene lo psicológico.

  Cierto que hay una herida narcisista por nuestro orgullo humano: nos devuelven a conflictos muy arcaicos, conflictos de territorio, alimento, reproducción, etc. Y manteníamos de buena gana la sensación de tener problemas sentimentales, espirituales o intelectuales…

  Freud hablaba de tres heridas narcisistas: con Galileo, la tierra ya no es el centro del mundo; con Darwin, el hombre ya no es el centro de la creación, sino el producto de una evolución; con Freud y el descubrimiento de lo inconsciente, el Yo ya no es dueño en su propia mora.
  Hoy se puede añadir una cuarta herida narcisista: el humano como predeterminado por su realidad biológica, se mantiene anclado en su fundamento biológico. Se queda a ras de tierra.

  El hombre está en esta realidad a la vez mineral, animal, humana, espiritual. Para sobrevivir, necesita darse cuenta de su realidad básica.
  Necesita alimentarse, beber: igual que el animal, necesita un territorio y reproducirse. Por cierto, es algo más que animal, vegetal y mineral. Pero si no respeta esta realidad, este fundamento, si su animal no puede vivir, muere. Es el sentido de la pirámide de las necesidades de Maslow
-el animal necesita pastar, reproducirse.
-el ser humano necesita una cocina y relaciones sexuales.
-El Cristo comparte el Pan, y el Vino; pide amar y tener discípulos en el mundo entero.
  Siempre se habla de la misma realidad, pero a niveles diferentes. En el mundo espiritual, el hombre ya no vive gracias a los conflictos: está en lo inmediato del presente.

                                                                                  Christian Fleche


Lo real - lo imaginario



  La biología no sabe, no puede hacer, y no hace la diferencia entre una información que viene del interior del cuerpo (por ejemplo ostras averiadas en el estómago), una información que viene del exterior, o que viene del pensamiento, como durante el sueño.
  El animal sólo posee las dos primeras opciones: vive sus conflictos en lo real únicamente, debe por lo tanto encontrar soluciones reales.
  El humano puede vivir los sucesos en sentido propio o figurado, porque puede transponer todos sus vividos por lo experimentado, en lo biológico. Es el único que puede hacer conflictos de origen imaginario.
  El símbolo es un mínimo de soporte para un máximo de información.
  Si dibujo un corazón, si dibujo un pene, un tótem, una casa o una flor, esto resume muchas cosas. Si dibujo un billete de banco o un cheque de un millón, esto también simboliza muchas cosas. Al estar limitado nuestro cerebro (en cierto nivel), funciona por lo simbólico. Una historia de amor en el cinema, entre actores que en la realidad no se aman, puede arrancarle lágrimas como durante su primer disgusto amoroso. Se está en lo virtual, un virtual que fabrica síntoma, que se vuelve cuerpo.
  La solución en el animal es concreta: huir, atacar, hallar un territorio, disimularse, simular. En el humano, la solución puede ser concreta o simbólica. Ya que el símbolo nos hace vibrar, nos hace sufrir, puede también curarnos. El cerebro cae en la trampa del símbolo. Por lo tanto hacer un acto simbólico es una trampa para la biología. Para la biología, el símbolo es la cosa. Una carta, una palabra, pueden curar.

  Por descuido, un hombre se quedó encerrado en un almacén frigorífico. Lo encontraron al día siguiente muerto de frío. En realidad, el refrigerador no estaba conectado, Pero él no lo sabía.


El tiempo.
  Para la biología el tiempo no existe. Solo hay un solo tiempo, es el momento presente.
  Estoy en casa, estoy muy bien y recibo una carta de mi propietario que me anuncia que la casa se pondrá en venta dentro de dos años… Me siento triste. Ya estoy fuera. El futuro no existe; estoy en la emoción. Me anuncian que tengo una enfermedad muy grave, y ya me veo muerto.
  El futuro no existe, la emoción está vivida en presente. El pasado no existe tampoco, pero el tiempo se paraliza en el momento del golpe.
  Cuando se halla delante de un ascensor, el que tiene fobia no ve a este ascensor, no está en el presente, sino en el recuerdo de un incidente que sufrió cuando era pequeño con su madre, o incluso en su vientre.
  Cuando oigo la voz de mi jefe que grita contra mí, no estoy en el presente: mi biología está en contacto con el pasado, un pasado desagradable en el cual la voz autoritaria de mi padre me aterrorizaba. Si es un colega que me habla muy suavemente, estoy en el pasado, en contacto con la voz de mi madre que me cantaba canciones dulces al dormirme. El tiempo no existe para la biología. Los recuerdos como los proyectos están emocionalmente en el presente.

                                                                                           Christian Fleche

Entendiendo las Alergias



de acuerdo a la Nueva Medicina Germánica®
por Dra. Caroline Markolin
Maestra Aprobada de la Nueva Medicina Germánica®

En las últimas décadas, la ciencia médica ha venido proponiendo numerosas teorías sobre lo que causa una reacción alérgica. Una de las visiones más populares es que desarrollamos una alergia cuando nuestro organismo es expuesto a una sustancia agresora al mismo tiempo que nuestro sistema de defensas se encuentra debilitado. Pero ¿por qué una persona reacciona con una nariz congestionada, otra con asma y otra más con una erupción cutánea?

El Dr. med. Ryke Geerd Hamer, internista, investigador médico y creador de la Nueva Medicina Germánica®, explica el proceso alérgico completo como una interacción biológica entre la psique, el cerebro y el órgano correspondiente. En 1981, el Dr. Hamer descubrió que cada enfermedad comienza con una experiencia traumática que nos toma completamente por sorpresa. Él llamó a este choque de conflicto inesperado un SDH (Síndrome de Dirk Hamer), en honor a su hijo Dirk, cuya trágica e inesperada muerte inició el propio cáncer del Dr. Hamer.

 Tal evento no anticipado no tiene que ser necesariamente espectacular. Puede ser disparado simplemente por un enojo inesperado ó cuando alguien nos hace una crítica u observación desconsiderada o insensible. El Dr. Hamer encontró que en el momento en que experimentamos un SDH, el choque del conflicto impacta un área específica del cerebro, produciendo una lesión que puede ser identificada claramente en un escáner cerebral como un grupo de anillos nítidos en forma de diana o tiro al blanco. La respuesta en el órgano está determinada por la parte del cerebro que recibe el choque del conflicto.

De acuerdo a la Nueva Medicina Germánica®, cada ”enfermedad“ tiene dos fases. Durante la primera, la fase activa del conflicto, nos sentimos mentalmente estresados, tenemos extremidades frías, poco apetito, y sufrimos de alteraciones en el patrón del sueño. Si resolvemos el conflicto, entramos a la resolución o fase de curación. Este es el periodo en el que la psique, el cerebro y el órgano correspondiente cursan por la fase de recuperación, a menudo un difícil proceso con fatiga, fiebre, inflamaciones, infecciones, y dolor.
Síntomas que son típicos tanto para el resfriado común, como para ciertas reacciones alérgicas son la congestión nasal, el flujo nasal y los estornudos. La membrana de la mucosa nasal es controlada por un sitio ubicado en el lóbulo frontal del cerebro. Por medio del análisis de miles de escáneres cerebrales, el Dr. Hamer estableció que ésta es exactamente el área particular del cerebro que se afecta cuando experimentamos un conflicto de ”¡Esto apesta!“, como a él le gusta llamarle. Sus descubrimientos confirman que un conflicto de ”apestar“ puede ser experimentado en términos reales, por ejemplo, mediante la percepción inesperada de un olor ofensivo, o también en un sentido figurado.

 En el momento en que ocurre el conflicto, la mucosa nasal comienza a ulcerarse, proceso que frecuentemente pasa desapercibido. Lo que si es percibido, desde luego, son los signos típicos de la fase activa del conflicto como escalofríos, pérdida de apetito, y cierta agitación. Pero tan pronto como resolvemos el conflicto, a menudo por abandonar el ambiente o la situación que ”apesta“, la ulceración en la membrana de la mucosa nasal se repara. La reparación o recuperación del tejido perdido produce congestión nasal y, frecuentemente, dolores de cabeza debido al edema cerebral en el área del cerebro afectada, que también trata de sanar. Los estornudos y el flujo nasal son, luego entonces, signos de que el organismo se encuentra finalmente deshaciéndose del residuo del proceso de reparación, y hablando en sentido figurado, de lo que produjo que lo que ”apesta“ comenzara.

Cuando experimentamos un choque de conflicto inesperado, nuestra mente se encuentra en una situación de atención aguda. Altamente alerta, nuestro subconsciente recoge todos los componentes en torno al conflicto tales como olores, sabores, sonidos, objetos o gente y los almacena hasta que el conflicto es completamente resuelto. En la Nueva Medicina Germánica®, las huellas que quedan como resultado de el DHS son llamadas pistas.
 Estas pistas son de gran importancia porque si una persona se encuentra ya en la fase de curación, y de repente activa una pista, a través de la asociación o por contacto real, el conflicto entero recae, y el Programa Biológico Especial con todos los síntomas que pertenecen al conflicto en particular, comienzan todos de nuevo. Esto es, en términos biológicos, una reacción alérgica. Así que, lo comúnmente llamado alergia es ya de hecho la fase de curación después de la recaída del conflicto.

El propósito biológico de la alergia es servir como un sistema de advertencia que dice:
”En tal situación, has tenido un SDH. ¡Cuidado!“
Si alguien es alérgico a cierto alimento como los cacahuates, huevos, fresas o chocolate, lo más probable es que dicha sustancia alimenticia haya sido consumida en el momento del choque del conflicto. Ahora, tenemos que ser claros: Cuando dejamos fuera de la dieta la sustancia irritante, NO es la evasión de la comida lo que cura la alergia, ¡sino la evasión de la pista! Si una persona reacciona a cierto polen con un flujo nasal, podemos concluir que el polen en cuestión estaba presente cuando ocurrió un conflicto de ”¡Esto apesta!“. Mientras el conflicto no se resuelva por completo, el polen específico servirá como pista y la ”alergia estacional“ reaparecerá año con año.

Las pistas siempre tienen que ser tomadas en consideración cuando estamos enfrentándonos con desórdenes ”crónicos“ tales como artritis, angina de pecho, asma, hemorroides, o infecciones recurrentes. De acuerdo a la Nueva Medicina Germánica®, el término ”crónico“ indica que hemos caído en el mismo conflicto una y otra vez. Para interrumpir el ciclo de recaída continua y ser capaces de completar la fase de curación de una vez por todas, tenemos que identificar la(s) pista(s) que fueron puestas junto con el choque de conflicto original. Las claves para identificar la causa de la alergia usualmente se encuentran ocultas en el ”contexto“ de la reacción alérgica.

 Todas las circunstancias, tales como tiempo, lugar y los síntomas específicos tienen que ser cuidadosamente examinadas. Por ejemplo, si una persona sufre de migrañas solo en los fines de semana, lo más probable es que encontremos la fuente en el lugar de trabajo. Mientras nada será notado durante la semana, en el tiempo libre, lejos del ”culpable“, el organismo tomará la primera oportunidad que tenga para sanar. Integrando la Nueva Medicina Germánica® diariamente a nuestras vidas, aprendemos con creciente gratitud el lenguaje en el cual nos habla la Madre Naturaleza.


Campos Morficos


Entendiendo estos como estructuras inmateriales que se encuentran en el universo y permiten que la información fluya entre los organismos y dentro de los mismos.
Cada ser humano llevamos en nuestro interior toda la información física (ADN) y psíquica (campo mórfico) de nuestros ancestros impresa en los genes y en el inconsciente colectivo familiar, por eso puede transmitirse de generación en generación. Heredamos no solo las características físicas, sino también las inclinaciones, alegrías, satisfacciones, las tendencias psicológicas de algún antepasado. Lo mismo sucede con los conflictos, pérdidas, secretos, etc., estos pasarán a la siguiente generación que intentará resolverlos aunque sea de forma inconsciente. Si no son resueltos se manifestarán como enfermedades físicas, psíquicas, comportamientos problemáticos, etc.
Según Rupert Sheldrake, en su libro “La Presencia del Pasado”, cito textualmente: los campos mórficos, como los campos conocidos de la física, son regiones no materiales de influencia que actúan a través del tiempo y del espacio. Se localizan tanto en los sistemas que organizan como a su alrededor. Cuando un sistema organizado deja de existir, como cuando un átomo se divide, un copo de nieve se derrite o un animal muere, su campo organizativo desaparece de aquel lugar. Pero en otro sentido, los campos mórficos no desaparecen: son patrones organizativos de influencia potenciales, y pueden volver a aparecer físicamente en otro tiempo y lugar, en el momento y lugar en que las condiciones físicas sean las adecuadas. Cuando vuelven a aparecer contienen en ellos mismos un recuerdo de sus existencias físicas anteriores”.
Mirados así los campos mórficos es como si se reactivarán conforme mantenemos atención plena sobre algún episodio de nuestra vida que intentamos resolver, en ese momento los campos mórficos se reactivarían e irían ampliando las conexiones cósmicas y al unísono se iría produciendo una expansión de la conciencia sobre ese acontecimiento hasta su resolución.










martes, 15 de septiembre de 2015

La nueva biologia




Debajo de tu piel existe una bulliciosa metrópolis de 50 billones de células, cada una biológicamente y funcionalmente equivalente a un humano en miniatura.
La opinión popular actual sostiene que el destino y la conducta de nuestras células, es preprogramada por los genes.

La idea de que nuestro destino está inscrito en nuestros genes es un derivado del concepto científico conocido como “determinismo genético”. Desde que Watson y Crick descubrieron el código genético, existe la creencia convencional de que el ADN “controla” los atributos pasados a través de la herencia familiar, incluyendo enfermedades disfuncionales como el cáncer, Alzheimer, diabetes y depresión entre muchas otras. Como “víctimas” de la herencia, nos percibimos sin tener “poder” en relación a lo que nos pasa en nuestras vidas. “. Enfermamos y pensamos, Como es hereditario, no puedo hacer nada sobre esto.

La versión convencional de herencia que todavía se enseña en las escuelas, enfatiza el control genético, o “control por genes”. Sin embargo, los nuevos mecanismos revelados del control genético proveen una visión profundamente diferente de cómo se maneja la vida.

La nueva ciencia de epigenética reconoce que las señales del medio ambiente son los reguladores primarios de la actividad de los genes.

La epigenética esta demostrando que el genoma no representa al equivalente de una computadora con programas que se pueden “leer solamente”. Los mecanismos de la epigenética modifican la lectura del código genético lo que significa que los genes en realidad representan programas que se pueden “leer-escribir”, en donde las experiencias de la vida redefinen activamente la expresión genética de un individuo.

¡La “nueva” biología está basada en el hecho de que la percepción controla el comportamiento y la actividad del gen!
Esta versión revisada de la ciencia, enfatiza la realidad de que nosotros controlamos activamente nuestra expresión genética momento a momento a través de nuestras vidas.

En lugar de vernos como víctimas de nuestros genes, debemos asumir la responsabilidad de que nuestras percepciones están moldeando diariamente nuestra biología y comportamiento.

La mente consciente de sí misma proporciona solamente alrededor de un 5 por ciento de la actividad cognitiva. Consecuentemente, el 95 por ciento de nuestras decisiones, acciones, emociones y conductas son derivadas del procesamiento de la mente subconsciente.
Esta información revela que nuestras vidas no están controladas por nuestras intenciones y deseos personales como solíamos creer. ¡Haz la cuenta! Nuestro destino está bajo el control de las experiencias pre-programadas manejadas por la mente subconsciente.

Los programas más poderosos y de mayor influencia en la mente subconsciente se originan durante el periodo formativo entre la gestación y los 6 años de edad.
Durante este tiempo el cerebro del niño está grabando todas las experiencias sensoriales además de estar aprendiendo complejos programas motores para hablar, y para aprender primero cómo gatear, luego a ponerse en pie, y finalmente a correr y saltar. Simultáneamente, la mente subconsciente adquiere percepciones relacionadas a los padres, quiénes son ellos y qué hacen. Luego, observando los patrones de conducta de la gente de su medio ambiente inmediato, el niño aprende a percibir conductas sociales aceptables e inaceptables que se convierten en los programas subconscientes que establecen las “reglas” de vida.

Y aquí está el problema -estos programas subconscientes que dan forma a nuestras vidas han sido grabados directamente a partir de la observación de nuestros primeros maestros: nuestros padres, parientes, miembros de la comunidad, muchas de las percepciones adquiridas sobre nosotros mismos en este período son expresadas como creencias limitadoras y auto saboteadoras.

Vamos a aplicar este concepto en un comportamiento de la vida real: imagínate que eres un niño de 5 años haciendo un berrinche generado por el deseo de tener un juguete en particular. Tratando de parar la situación, tu padre te grita, “No te mereces nada.” Ahora eres un adulto y en tu mente consciente de sí misma estas considerando la idea de que tienes las cualidades y el poder para asumir una posición de liderazgo en tu trabajo. Mientras estás teniendo esta idea positiva en la mente consciente de sí misma, todos tus comportamientos están manejados automáticamente por los programas que están en la poderosa mente subconsciente.

Como tus programas fundamentales de conducta son aquellos derivados de tus años de formación, la advertencia de tu padre que dice que “tú no mereces nada” se puede convertir en la directiva automática de tu mente subconsciente. Así que mientras tienes pensamientos maravillosos de un futuro positivo y no estás prestando atención, tu mente subconsciente automáticamente se dedica a crear una conducta auto saboteadora para asegurar que tu realidad coincida con tu programa de “no merecer.”

Consecuentemente, cuando la vida no funciona como fue planeada, raramente reconocemos que nosotros hemos contribuido a nuestras propias decepciones. Como generalmente no estamos conscientes de la influencia de nuestras propias conductas subconscientes, naturalmente nos percibimos como víctimas de fuerzas externas, al asumir el papel de víctimas estamos aceptando que no tenemos el poder de manifestar nuestras intenciones.

¡Nada está más lejos de la verdad!
Todos nosotros hemos sido encadenados emocionalmente debido a conductas disfuncionales programadas por las historias del pasado. Sin embargo, la próxima vez que estén “hablándose a sí mismos” con la esperanza de cambiar los programas subconscientes de sabotaje, es importante tomar en cuenta la siguiente información.

Usar la razón para comunicarse con el subconsciente con el propósito de cambiar la conducta es el equivalente a tratar de cambiar el programa de un cassette hablándole al grabador. En ninguno de ambos casos existe una entidad dentro del mecanismo que responderá a nuestro diálogo.
Los programas subconscientes no son conductas fijas e inalterables. Tenemos la habilidad de re-escribir nuestras creencias limitadoras y en el proceso, retomar el control de nuestras vidas. Sin embargo, cambiar programas subconscientes requiere la activación de un proceso que va más allá de un simple diálogo con la mente subconsciente.                                                       

                                                  Bruce Lipton- La Biología de la Creencia