La Biodescodificación es el arte de acompañar a la persona a encontrar la emoción oculta, esencial (el resentir) asociada al síntoma que hay (la enfermedad) para descodificarla y así favorecer la curación mediante la liberación de la emoción que hay en el inconsciente y trascender dicha emoción transformándola. Enric Corbera

¿ PARA QUÉ MI BIOLOGÍA SE EXPRESA DE ESA MANERA?

Juana María Martínez Camacho

FORMACIÓN EN BIONEUROEMOCIÓN: Especialista en acompañamiento en Bioneuroemoción.

Diplomada:

CP-1 Bases de Biodescodificación por la aeBNE (Asociación Española de Bioneuroemoción)

CP-2 PNL (Programación Neurolinguistica) e Hipnosis Ericksoniana aplicadas a la Biodescodificación (Bioneuroemoción).

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domingo, 9 de abril de 2017

El nacimiento



Durante los nueve meses de mi gestación, cuando sólo era un feto, todos  mis sentidos ya estaban despiertos y tuve conocimiento de todo lo que mi madre, mi padre y la gente alrededor mío pudieron verbalizar.
Del mismo modo, podía sentir las emociones, los “estados de ánimo” de éstos, en particular mi madre con la cual entretenía lazos privilegiados e intensos.
El modo en que puedo haber interpretado lo que oí o sentí durante este período tendrá una repercusión sobre mis comportamientos en el porvenir.

Por ejemplo, puedo haber tenido la sensación de que “hice padecer a mamá” durante el parto cuando, frecuentemente, ella misma contribuyó a aumentar el nivel de dolor por su ansiedad, sus miedos y también por el hecho que revivía inconscientemente su propio nacimiento el cual pudo haber sido muy doloroso.

Pude interpretar también que a causa de mí, casi se murió mi madre. Entonces arrastraré toda mi vida este sentimiento de culpabilidad “de haber hecho daño a mamá” y lo volveré a vivir de cara a otras personas.

Además, el modo en que se desarrolló mi nacimiento o los medios utilizados para facilitar éste influenciarán también comportamientos que reproduzco en mi vida de cada día y que hacen precisamente referencia al modo en que se produjo mi nacimiento.

A continuación, algunas situaciones más frecuentemente encontradas:

Si nací prematuramente, frecuentemente manifestaré impaciencia: quiero haber terminado una tarea antes de haberla empezado.

Además si estuve colocado en incubadora durante cierto período de tiempo, frecuentemente volveré a vivir la misma soledad profunda y una sensación de vivir impotencia frente a ciertas situaciones o ciertas personas, lo cual me lleva a aislarme y a tener un nivel de energía muy bajo.
Puedo vivir un sentimiento de rechazo intenso por el hecho que tuve la sensación que mi madre me dejó después de mi nacimiento.

Al contrario, si nací con retraso, voy a tener dificultad en ser puntual y  a entregar los trabajos a tiempo. Tomo mi tiempo y me siento frecuentemente desbordado en las cosas por hacer.
También me gusta que las cosas estén hechas a mi modo. Podré demostrar agresividad frente a las personas que quieren hacerme sentir culpable de mis retrasos, porque tendré la sensación que estoy retrasado debido a acontecimientos exteriores.

Un nacimiento que debe estar provocado frecuentemente significa que no estaba listo para nacer; entonces puedo vivir muchas frustraciones que me acompañarán a lo largo de mi vida. También puedo desarrollar una desconfianza para con mi entorno.

Si mi madre necesitó una anestesia para ponerme al mundo, puedo tener tendencia a dormirme en cualquier momento y “anestesio” la realidad, no percibo claramente e interpreto los sucesos a mi modo, según los miedos que entretengo.

Si me encuentro con el cordón umbilical alrededor del cuello, me siento “ahogado” por la gente o las situaciones. Puedo ser más frágil a nivel de garganta, tengo dificultad en expresarme, en comunicar simple y afirmativamente. Tengo tendencia a sentirme “cogido a la garganta”.
Patrick Drouot mencionó en uno de sus libros que un fuerte porcentaje ( más del 60%) de personas nacidas con el cordón umbilical alrededor del cuello tuvieron consciencia durante regresiones que en una u otra de sus vidas pasadas habían sido colgadas.

Si nací por cesárea, generalmente tengo dificultad en llevar mis proyectos a término; un esfuerzo prolongado y constante me es difícil. El desánimo me invade fácilmente. También puede que tenga la sensación de que la vida o la gente me tratan injustamente o, si se quiere, que no tengo el justo pago por los esfuerzos que cumplo para realizar una tarea. “Devolved a Cesar lo que es de Cesar!”

Si nací por el asiento, frecuentemente vivo culpabilidad, en particular porque tengo la sensación de hacer padecer a la gente alrededor mío. Retengo mucho y tengo dificultad en soltar y hacer confianza. Entonces vivo mucha tensión interior.
Todo lo que vivo es difícil y parece durar una eternidad.
También podré tener la sensación de sentirme limitado en mis acciones y en mis proyectos.
Es como si la gente y las circunstancias de la vida se las ingeniaran para que ceda en nuevas acciones que quiero emprender.

Si la utilización de forceps se reveló necesaria, éstos tomando y protegiendo mi cabeza para facilitar mi expulsión durante mi nacimiento, puede que padezca dolores de cabeza, dolores en el cráneo y tenga la sensación de encontrar muchas dificultades en mi vida, en particular al principio de un proyecto o de una nueva relación.
Tendré la sensación de que deberé “aguantar” las circunstancias que se presentan para llevar a bien mi nuevo proyecto o mi nueva relación.

Nacimiento de nalgas, muestro mi identidad sexual al mundo


Puedo preguntar a mis padres los detalles de mi nacimiento. El mero hecho de tomar consciencia de la dificultades vividas en ese momento me ayudará a comprender y a cambiar los comportamientos que derivan de él y pueden disgustarme.

 


PARTO

El parto es quizás una de las experiencias de transición más traumatizantes que exista para el niño que nace. Es un fenómeno natural; yo, como mujer, entrego al niño a quien llevo.
Los dolores del parto pueden estar conectados a diversos miedos, sobre todo los de sufrir y de dar a luz, al dolor acumulado con relación a mi propio niño interior.
Las dolencias o los sufrimientos también pueden proceder del hecho que el niño que va a nacer  me recordará constantemente la realidad y la responsabilidad que quiero tener con relación a mi niño interior.
Puedo alimentar inquietudes frente a esta parte mía compuesta de mi carne y de mi sangre de quien tomo la responsabilidad.

En esta situación, como en muchas otras, el parto trae diversas creencias más
o menos fundadas, por ejemplo, el que hay que sufrir para parir.
Lo cual no necesariamente es verdad, sobre todo en los planos de consciencia superiores. Los dolores pueden más bien traer en mí, sobre todo inconscientemente, el recuerdo doloroso de haber pasado del mundo de la luz al mundo más limitativo de la materia en un cuerpo físico.

Varias preguntas pueden brotar también:
¿Qué pasará después del nacimiento de este hijo?
¿Seguiré siendo tan deseable para mi cónyuge?
¿Soy una buena madre?
¿Tiene mi hijo todo lo que necesita?
¿Es posible que no desee dar a luz porque estoy en un estado de felicidad, amada y más mimada por mi cónyuge?

De cualquier modo, dar a luz es una experiencia formidable.
Permite mostrar realmente mi habilidad a enfrentarme a los momentos de  Transición y cambios futuros. Tengo fe sabiendo que tengo toda la fuerza y la
energía necesarias para traer mi hijo al mundo y cuidarme de él adecuadamente.


El aborto espontáneo es un paro del embarazo antes del día 180 (6,5 meses aproximadamente) de gestación.
En general, se hablará de aborto en el caso de interrupción voluntaria del embarazo
Cuando el aborto es espontáneo, es decir cuando se trata de la pérdida no provocada del feto, se hablará entonces de aborto espontáneo.
Cuando tengo un aborto espontáneo, me pregunto para saber quien deseaba un hijo, yo o mi cónyuge. Inconscientemente, tengo miedo que el niño a nacer cambie mi vida de pareja, mi trabajo, mis costumbres.
Temo no poseer las cualidades necesarias para ser una buena madre y esto puede remontar a momentos vividos en mi propia infancia.

Puede también que el alma que debía encarnarse haya cambiado de idea. Entonces debo quedarme abierta al nivel corazón y poner en marcha las energías necesarias para resolver esta situación “inmadura”; sino, los embarazos futuros corren el riesgo de ser complejos e incompletos.

Amor, responsabilidad y respeto mutuo de los cónyuges (si se da el caso) son los sentimientos esenciales que deben manifestarse si quiero que mi hijo llegue a término.


Un parto prematuro es el que tiene lugar entre la semana veintinueve y treinta y ocho de la ausencia de las reglas.
Cuando sucede éste, puede que no me sienta suficiente madura para llevar a este hijo a término y que desee de un modo no consciente, librarme de él antes que llegue a término.
Puede que quiera   rechazar” inconscientemente a este hijo, igual que yo misma puedo sentirme rechazada a veces.
La angustia, incluso inconsciente, de tener que asumir una responsabilidad para la cual no estoy lista, o el hecho de no  sentirme preparada, puede hacerme “desear ardientemente dar a luz lo antes posible” para acabar con esta angustia de la espera.
De todos modos, que quiero terminar con esta angustia o que reniegue de este hijo, este estado de consciencia se niega conscientemente.

 Me imagino el guión, yo, una mujer que renegase conscientemente a mi hijo? Es posible, pero esta situación se transforma la mayoría del tiempo en rechazo inconsciente de esta maravillosa experiencia.
De cualquier modo, acepto  que todo sucedió para lo mejor, para mí y para el niño por nacer.


1 comentario:

  1. Hola! Tengo un niño de casi 4 años que ha nacido por cesárea y con doble vuelta de cordón, pues así lo tuvo casi todo el embarazo. Casualmente si bien habla, lo hace en público muchas veces de modo inseguro, en tono bajo y bastante trabado fonéticamente. Como podría ayudarlo? Gracias. Sara

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